Descifrando los mecanismos de la metástasis: Joan Massagué

(Fuente: La Vanguardia)

Joan Massagué

Joan Massagué

La pieza clave del mecanismo que ha identificado el equipo de Massagué es la plasmina, una enzima conocida  por su efecto anticoagulante de la sangre. En el cerebro, la plasmina tiene además un efecto protector frente a agresiones externas como –entre otras- las células cancerosas que llegan de otros órganos a través de la sangre.

 

La plasmina, según han descubierto los investigadores del Memorial Sloan Kettering, tiene una doble acción protectora frente a las células cancerosas. Por un lado, impide que se adhieran a la pared externa de los vasos sanguíneos y, a partir de ahí, puedan proliferar y formar un nuevo tumor. Por otro, provoca la autodestrucción de las células tumorales.

Este mecanismo es altamente eficaz y elimina un elevado porcentaje de las células tumorales que acceden al cerebro. Esto explica que las metástasis se formen en general más tarde en el cerebro que en otros órganos. Sin embargo, una pequeña minoría de aquellas células acaba desarrollando un escudo para protegerse del ataque de la plasmina.

Las pocas células que quedan protegidas de la plasmina recuperan así la capacidad de adherirse a los vasos sanguíneos. Para ello, utilizan una molécula llamada L1CAM que tiene propiedades adhesivas. Además, evitan autodestruirse. Tienen por lo tanto vía libre para anidar en el cerebro y proliferar.

Es en este punto donde se abre una oportunidad de actuar contra las metástasis. Con un fármaco capaz de bloquear la molécula L1CAM, las células cancerosas ya no podrían adherirse a los vasos sanguíneos y formar nuevos tumores. Este tipo de fármaco aún no existe pero es posible crearlo, destaca Massagué. De hecho, su equipo de investigación ya está diseñando un anticuerpo contra L1CAM con el objetivo de ensayarlo en ratones.

Falta comprobar, que el mecanismo que origina las metástasis en el cerebro sea el mismo que origina las metástasis en otros órganos. La hipótesis del equipo de Massagué  es que, en muchos casos, las células iniciadoras de metástasis deben ser capaces de interactuar de este modo con los vasos sanguíneos, por lo que es probable que el mecanismo sea el mismo.

Un dato a favor de esta hipótesis es que, cuando las células que causarán metástasis llegan al cerebro, ya saben cómo interactuar con los vasos sanguíneos y creen  que el aprendizaje se lleva a cabo en otros órganos, o tal vez en el tumor primario.

Si se confirma que la hipótesis es correcta, se podrían desarrollar fármacos eficaces contra la molécula L1CAM, “en teoría podrían llegar a ser útiles para cualquier persona a la que se haya diagnosticado un tumor; pero Massagué, advierte de la “extrema complejidad de la metástasis” y prefiere evitar el triunfalismo.

 

Serpins Promote Cancer Cell Survival and Vascular Co-Option in Brain Metastasis, Cell, Volume 156, Issue 5, 1002-1016, 27 February 2014  

 

 

 

 

 

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